¿Eres runner? El gimnasio te ayudará a que corras más y mejor.

Hay algunos runners que se concentran únicamente en su ejercicio. Hay quien defiende la teoría de que, si te gusta correr, lo mejor que puedes hacer es hacerlo constantemente, buscando incrementar así tu velocidad y resistencia. Pero si buscar mejorar tu running, no deberías descuidar entrenar en el gimnasio: aumentar tu fuerza puede ayudarte mucho a mejorar tus objetivos.

Diferentes estudios han demostrado que un entrenamiento convencional de fuerza puede ayudarte a convertirte en un runner más rápido y potente. Por lo tanto, hacer pesas y usar las máquinas puede resultar un gran aliado para cualquier runner.

La clave está en elegir qué ejercicios realizar: una rutina diseñada de manera inteligente puede ayudarte a mejorar y a ayudar a reducir riesgos de lesiones. Desde luego, es mejor entrenar en el gim a pasar horas con el pie en alto o en un cubo de hielo.

Si eres runner y buscar mejorar, debes diseñar tus ejercicios buscando complementar tu trabajo como corredor: entrena flexibilidad, equilibrio, movilidad y fuerza. Por un lado, variarás de rutinas y será más divertido, y por otro lado, conseguirás tener piernas y pies más fuertes y menos propensos a lesiones.

Un error común que cometen algunos runners es concentrar demasiado de este trabajo en las piernas. Por supuesto, esto debe hacerse, pero la clave para mejorar tu running es emplear tiempo entrenando abdominales y espalda. Estos músculos son los que estabilizan el tronco, y permiten que la parte superior del cuerpo esté equilibrada, lo que ayuda a mantener la postura correcta, especialmente al final de la carrera cuando ya estamos más cansados. Correr en la posición correcta es siempre la mejor receta para evitar cualquier tipo de problema con pies, tobillos y músculos de las piernas.

Por supuesto, si entrenas en el gimnasio, consigues aumentar los músculos del cuerpo y reducir la grasa no solo de las piernas, sino de todo el cuerpo, lo que influye en tener un cuerpo más compensado y sano, además de aumentar nuestro fondo físico. Comprobarás que el entrenar todo el cuerpo en el gimnasio consigue que aguantes corriendo más tiempo y lo hagas en mejores condiciones.

Por ello, te recomendamos que acudas al gimnasio y hables con un monitor que pueda diseñar un programa de ejercicios adecuado para ti. Mejorar tu running no depende únicamente de correr y correr. Entrena con inteligencia y serás un runner mejor y más completo.

LAS RODILLAS, EL PUNTO DÉBIL DEL RUNNER

Con la popularización cada vez mayor del running se está produciendo un fenómeno en paralelo: la proliferación de ciertas lesiones comunes entre los corredores. Si hacemos un repaso por zonas francas, la rodilla se quizá una de las articulaciones que más sufren según vamos incrementando los kilómetros por semanas, sino la que más.

Una vez metidos en una rutina de entrenamientos, muchos no queremos ver el origen de este tipo de lesiones, y nos obsesionamos con continuar con un ritmo de esfuerzos elevados, cuando lo más idóneo es parar. Y es que tendemos a obviar que posiblemente no llevemos años corriendo, sino que han solo tan solo algunos los meses, o que estamos corriendo con un calzado más bien barato y una suela tan fina como el papel de fumar.

Sí, el running es una actividad muy accesible, pero a la vez, es uno de los deportes que más va a lastrar determinadas partes de nuestro cuerpo, entre estas, las rodillas. Con cada impacto sometemos a la articulación a que soporte el 80% de nuestra masa corporal, con lo que comenzar a correr para perder peso descartando cualquier otro ejercicio no es tan buena idea, sobre todo si sufrimos de sobrepeso. Además, es un deporte que al iniciarse se presta mucho al sobre-entrenamiento inconsciente.

Por eso, a la hora de comenzar a correr, debemos ir con cautela y pies de plomo (nunca mejor dicho) observando las posibles molestias que van apareciendo, eligiendo un buen calzado y teniendo en cuenta que se trata de un deporte que traerá beneficios a largo plazo. Aun así, no es tan extraño que suframos alguna lesión ocasional, sobre todo teniendo en cuenta que no estamos acostumbrados a esta actividad.

Para el caso de las rodillas, es importante no desesperarse, pero detener nuestra rutina de inmediato y tratar de analizar cuál es el motivo de la molestia o el dolor. Lógicamente, un especialista médico nos ayudará mucho más en este lance. No es recomendable para tres días, para después reiniciar con las mismas rutinas, porque con mucha seguridad volveremos a caer en la misma lesión. Los motivos suelen estar muy acotados, pero es importante definirlos: calzado inadecuado, defectos en la pisada, entrenamientos por encima de nuestras posibilidades, grupos musculares más débiles (que por tanto, debemos refozar), etc.

Hemos de tener paciencia si, por ejemplo, sufrimos un síndrome como el de la cintilla iliotibial, y no desesperarnos creyendo que nunca más volveremos a correr o que empezar fue una mala idea. No hay mal que mil años dure, pero tendremos que poner mucho de nuestra parte en algunos casos para superarlo.