CUATRO MOTIVOS POR LOS QUE NO PUEDES DEJAR EL GIMNASIO

Muchos adolecemos de querer comenzar muchas actividades al comienzo de un trimestre pero, una vez metidos en la vorágine diaria, nos llega la peligrosa tentación de abandonarlas. El gimnasio es, entre otros, uno de esos sitios con mayor porcentaje de abandono tras esa primera oleada de emoción en la que uno mismo se visualiza consiguiendo un objetivo que, no nos engañemos, puede llevarnos mucho tiempo.

Hoy nos proponemos tratar de desmontar esas malas excusas para animar aquellos que después de unas pocas semanas están pensando en dejarlo. Creemos que es una equivocación, dada la gran cantidad de beneficios que hacer deporte nos proporciona, sea cuál sea nuestro estilo de vida.

La primera y más famosa de la excusas es la de no tener tiempo. Lógicamente, casi nadie vivimos de nuestro ejercicio físico, y el paso de llegar al gimnasio después del trabajo es para muchos el primer y más duro ejercicio del día. Pese a estos, no debemos desanimarnos. Si nos planificamos correctamente, veremos cómo vencer la tentación del sofá y ejercitarnos nos va a ayudar más que perjudicarnos.

Otro motivo de desánimo tras algunas semanas viene de pensar que estas nuevas rutinas de ejercicio no nos están sirviendo de nada porque no llegan los resultados. Hemos de tener paciencia, conseguir un objetivo a través del ejercicio físico no es cuestión de una decena de visitas al gimnasio, nuestro cuerpo requiere de ciclos más largos de entrenamiento.

Puede ocurrir que nos veamos diciendo que no podemos con tanta gente, que ver el gimnasio lleno nos agobia. ¿Qué esperábamos? Uno de los puntos fuerte del gimnasio es precisamente ese, su gran valor social. Y si somos de los que disfrutamos más en solitario, siempre tenemos la opción de huir de la hora punta hacia horarios menos frecuentados.

Otra de las críticas más típicas que reciben los gimnasios por aquellos que tras unas semanas buscan motivos para dejarlo es pensar que son aburridos. Evidentemente, casi todas las actividades, repetidas hasta la saciedad pueden llegar a aburrir, Sentimos decir que en este caso, el aburrimiento no va con el gimnasio, sino con nosotros mismos. Si nos interesa mínimamente tener una práctica deportiva, el gimnasio permite una gran variedad de actividades diferentes, con clases y monitores para todos los gustos que nos permitirán alternar y evitar caer en repeticiones, que aparte de llegar a ser innecesarias, pueden resultarnos incluso contraproducentes.