¿Qué es el entrenamiento funcional?

Hace algún tiempo ya que se escucha hablar del entrenamiento funcional y que se imparte en nuestro gimnasio. Es una de las tendencias que llegó para instalarse en nuestros entrenamientos pero el término en sí mismo es algo ambiguo. Exactamente, de que trata?

El entrenamiento funcional hace trabajar los músculos de manera similar a como se mueven en nuestro día a día, es decir mediante la imitación de nuestra cotidianidad.

La diferencia fundamental del entrenamiento funcional respecto de otras rutinas es que se trabajan cadenas cinéticas completas con gestos poli-articulares en los que se produce una coordinación completa entre las diferentes articulaciones que se ayudan mutuamente para completar el movimiento. Seguramente, a estas alturas ya habrás visto en tu sala fitness ejercicios como la zancada con cruce de poleas de pectoral, saltos con dominadas o sentadillas con press de hombros. Son este tipo de ejercicios combinados en los que se basa la filosofía del entrenamiento funcional.

Además, una de las características de estos entrenamientos es que se prioriza el uso del peso corporal propio como resistencia al uso de las máquinas tradicionales. De esta manera estamos volviendo a ver movimientos que algunos clasificarían como vintage como son las clásicas flexiones o sentadillas.

Cierto es que, aunque el entrenamiento funcional parece toda una revolución del entrenamiento analítico y pudiera apuntar a su desaparición, en la práctica es todo lo contrario. Al fin y al cabo, una vez que te enganches al funcional, aspirarás a mejorar el esbalón más débil de tu cadena cinética y recurrirás o te recomendarán recurrir a la combinación del entrenamiento funcional con el convencional. Ambas modalidades son complementarias y deben coexistir en los centros de manera que podamos aprovecharnos de los beneficios que nos aporta cada una de ellas.

Por otro lado la industria ha sabido reaccionar con celeridad y ha sacado al mercado multitud de máquinas de movimiento libre con cables y poleas regulables. Este equipamiento se adapta a las necesidades de cada usuario y generalmente son polivalentes y por tanto sirven para el desarrollo de diferentes ejercicios. También se han creado en las salas fitness más punteras espacios reservados para este tipo de entrenamientos como es nuestro caso. Hace meses que nuestros usuarios disfrutan en My Body Fitness de un área específica para el entrenamiento funcional. Además nosotros ofrecemos en nuestro horario de clases colectivas sesiones dirigidas de esta disciplina para que quién le interese pueda iniciarse en ella de la mano de profesionales asegurándose así de realizar los movimientos con corrección y evitando al máximo el riesgo de lesiones.

 

 

¿QUÉ HACER TRAS LAS VACACIONES? EN BUSCA DE LA MOTIVACIÓN PERDIDA

El descanso es una parte fundamental que ha considerarse dentro incluso del propio entrenamiento. Entre nuestras rutinas de entrenamiento como en períodos, tales como los que vienen tras la consecución de un objetivo, o sencillamente estacionales (las vacaciones de verano), contribuye a la asimilación del esfuerzo físico e incluye un componente psicológico muy importante. Descansar adecuadamente nos ayuda a recuperar y ganar la motivación necesaria para poder superarnos.

puedes con todoAhora bien, en el último caso que os comentábamos, el de las vacaciones durante un período más largo al que podemos estar acostumbrados dadas nuestras rutinas, puede ocasionar un quebradero de cabeza a la hora de volver al gimnasio, si es que, para empezar, no hemos perdido las ganas.

Vamos a intentar ayudaros a encontrar la motivación perdida con una serie de consejos. Para empezar, el ejercicio físico es en parte una manera de llegar a conocernos a nosotros mismos, de encontrar nuestras limitaciones y nuestras mayores virtudes. Inevitablemente, tras un periodo vacacional de varias semanas, la primera y más peligrosa referencia que tendremos antes incluso de comenzar a trabajar seremos nosotros mismos.

Mientras que nuestro cuerpo tiene una memoria más a largo plazo, nuestra mente suele más tener en cuenta las últimas sesiones. Por eso, la excesiva motivación puede llegar a ser tanto o más perniciosa que la ausencia de esta. No debemos volvernos locos porque tengamos remordimientos de haber perdido la forma y machacarnos para recuperar el terreno perdido. Todo lo contrario, deberíamos comenzar con una frecuencia de entrenos progresiva, tres o cuatro veces a la semana, dependiendo de cada nivel, y respetando más que nunca los descansos. Cuidado, del mismo modo, con pasarnos con la intensidad. Es más recomendable probar con aumentar el volumen.

Otra posibilidad es que estas semanas de necesitado descanso nos hayan arrancados las ganas de volver. En este caso te aconsejamos que primordialmente te centres en el propio entrenamiento, y no en sus resultados. Es decir, no te agobies por cumplir estrictamente una rutina de entrenamientos, ni por el tiempo. Márcate uno o dos días para acudir al gimnasio, optimiza el tiempo con circuitos asequibles en los que practicar muchos grupos musculares, y no olvides, ahora más que nunca, el calentamiento y los estiramientos.

En ambos casos, no debemos auto-flagelarnos con el pasado más inmediato, con la inactividad reciente o la posible pobre alimentación y excesos cometidos; y sobre todo, nos ayudará si nos planteamos nuevos objetivos a medio y largo plazo. Recordad, parafraseando a Zig Ziglar, que no hace falta ser grande para empezar, pero si hace falta empezar para serlo.