Métodos sencillos para aliviar el dolor muscular

No hay que considerar el dolor en un músculo como un inconveniente: es una señal del cuerpo para indicar que algo no anda bien. Pero para seguir aprovechando tus horas para entrenar el gimnasio, es conveniente conseguir que este baje. Hay métodos familiares que pueden ayudarte a reducir estas molestias musculares.

Calienta siempre

Recuerda que la mejor manera de evitar dolores musculares es calentar bien: prepara tu cuerpo y tu mente para el ejercicio. Calentar bien reduce tus posibilidades de sufrir dolores musculares y te permite hacer una mejor sesión de ejercicio. Aunque tengas molestias, procura realizar los ejercicios de calentamiento, también beneficiarán a la zona dolorida.

Baja la intensidad

Puede que a la hora de entrenar en el gimnasio nos decepcione tener que hacer ejercicios más suaves, pero es mejor que arriesgarnos a una posible sesión. Intenta comenzar de manera suave y comprueba hasta donde puedes llegar sin sufrir demasiada molestia. Da a tu cuerpo tiempo de adaptarse a cada ejercicio: reducirá posible dolores.

¡No dejes de hidratarte!

La propia falta de agua puede empeorar las molestias musculares: recuerda mantenerte hidratado antes, después y durante el ejercicio. Beber agua ayuda a eliminar las toxinas que puede estar produciendo la zona dolorida. Prueba también a ingerir algo más de proteína en tu dieta, para acelerar la recuperación del músculo.

¿Te gustan las cerezas?

Las cerezas son grandes aliadas para prevenir y evitar los dolores musculares: son ricas en antioxidantes y además tienen una función antiinflamatoria. Existen estudios que demuestran que su toma diaria reduce las molestias tras sesiones largas de running, por ejemplo.

Un buen café

Aunque siempre hay que moderar el uso de estimulantes, la cafeína puede ayudar a reducir dolores musculares. Sin abusar, prueba a tomar un café si notas molestias que te impiden hacer bien tus ejercicios: puedes notar que su efecto hace menos intensas esas molestias.

Descanso

Y, claro está, es importante descansar bien cuando tenemos algún tipo de molestia. Dormir bien, no forzar el cuerpo y hacer ejercicio ligero, para que siga circulando la sangre y se tonifique el cuerpo, es parte imprescindible de la recuperación.

Con un poco de cuidado, conseguiremos mitigar el dolor muscular, eliminar su causa y conseguir que podamos volverá a entrenar en el gimnasio a nuestro ritmo normal.

10 consejos para la dieta veraniega

Con la llegada de las vacaciones, hacer una dieta de verano es algo imprescindible por dos motivos. El primero, por continuar cuidando nuestro cuerpo aún en temporada estival. Y en segundo, porque una dieta apropiada nos ayudará a pasar menos calor y hará que el organismo lo tenga un poquito más fácil ante las altas temperaturas. Aquí tienes algunos consejos básicos para tu alimentación durante el periodo veraniego.

 

  1. Bebe mucha agua

Comienza tu dieta de verano con ella: te mantendrá fresco. El sudor existe para refrescar tu cuerpo, así que, aunque no estés haciendo mucho ejercicio, tienes que hidratarte y beber. Ten siempre a mano una botella de agua fresca.

2- No aumentes el consumo de refrescos o bebidas altas en azúcar

El alto calor, las ganas de refrescarse y las vacaciones hacen que consumamos más bebidas azucaradas y carbonatadas. Estas suelen darte un aporte calórico que no necesitas, son ricas en sodio, que retienen líquido, y muchas pueden incluir ácidos fosfóricos diluidos.

3 – Cuidado con las bebidas heladas

Beber algo demasiado frío puede ser contraproducente en situaciones de mucho calor. Puede ser perjudicial para tu cuerpo. Además, los líquidos muy fríos encogen los vasos sanguíneos, cosa que no conviene cuando intentas enfriarte.

4 – Toma más fruta y verdura

En tu dieta veraniega, la fruta es más importante que nunca. Evita la fruta deshidratada y apuesta siempre por la fruta fresca. Zumos y ensaladas son tus grandes aliados en verano.

6 – Pero tómalas frescas

Para mantener tu cuerpo fresco, procura que esta verdura no esté muy cocinada o el efecto será que tu cuerpo se caliente aún más.  Platos de espinacas, pimientos, cebolla… deberían de ir crudos.

7 – Evita comidas muy picantes, calientes o saladas

El cuerpo ya ingiere sal de manera natural con las comidas, mientras que necesitará eliminar la sal inorgánica y tendrás que ingerir más líquido.

8 – Reduce el consumo de fritos y grasas

Las grasas tienen un efecto termal: si comes comidas fritas o con mucho aceite vas a tener aún más calor.

9 – Comidas sencillas y sin procesar

Evita comidas complejas o con muchos ingredientes. Hortalizas y verduras, ensaladas, proteínas simples en forma de filetes o pescado, ensaladas, y algo de arroz y pasta, que puedes tomar en recetas frías, para tener tu aporte de carbohidratos.  No pases mucho tiempo preparando platos calientes o pesados. Tanto el proceso como la digestión harán que pases aún más calor.

10 – ¡Disfruta de la comida de temporada!

Es el momento ideal para tomar cosas como sandía, melón, uvas… Incluye más pescado en tu dieta y no te prives del gazpacho o el salmorejo. Eso sí: mejor casero, para que controles la cantidad de aceite.

¡Sigue cuidándote también en verano!

Las altísimas temperaturas de este año nos afectan a todos. Es muy habitual que con este calor, desaparezcan las ganas de entrenar y seguir entrenando. ¡No te rindas! Continuar con el ejercicio en verano es importante y puede ser más sencillo si usas estos consejos.

En primer lugar, hay que admitir que las altas temperaturas van a afectar a tu ánimo. El cuerpo, simplemente, está cansado, la mente amodorrada, y muchos días se esfuman las ganas de ejercitarse con este calor. A veces, es difícil salir a correr cuando hay 40 grados a la sombra.

Pero para ello, tenemos muchas maneras de adaptarnos. Puedes intentar variar tu rutina, y salir a correr en horas en las que el sol ha bajado. Además, hay que mantener unos mínimos de seguridad para hacer ejercicio en verano: cubre tu cabeza con una gorra para evitar insolaciones, mantente hidratado, usa una crema protectora contra el sol y planea tu ruta por zonas frescas y con sombras. Recuerda que puedes hacer running o ciclo indoor el propio gimnasio, y estar fresco gracias a nuestro aire acondicionado.

Pero… ¿por qué no aprovechar las circunstancias para refrescarnos? Existen multitud de ejercicios que puedes hacer en la piscina. ¿Por qué no aprovechamos el verano para ir a practicar natación, waterpolo o simplemente ejercitarnos en el agua? Al estar en un medio sin gravedad y con la resistencia del líquido en el que nos movemos, ejercicio en el agua hace trabajar al cuerpo de una manera más intensa.

Cualquier actividad en piscina va a complementar y a variar nuestra rutina a la hora de entrenar, la va a convertir en algo más divertido y además vamos a poder estar… ¡más frescos!  Todo ello sin dejar de ir al gimnasio a entrenar, para no perder el hábito sano y seguir mejorando nuestro cuerpo. ¿Por qué no aprovechas para probar algunas actividades diferentes, como boxeo o zumba?

También tenemos que vigilar la dieta: tenemos que procurar seguir ingiriendo líquido, pero también hay que vigilar el consumo excesivo de refrescos o helados. El verano es ideal para tomar frutas como sandía o melón, o aumentar el consumo de zanahorias, pimientos y otras hortalizas, ricas en vitaminas y sustancias beneficiosas a la hora de procesar los rayos solares y evitar el envejecimiento de la piel.

Pero si vas a seguir entrenando en verano, no olvides que necesitas una ingesta en energía y proteínas: retira de tu dieta comidas pesadas y que se han de comer calientes, como legumbre o fritos.

Aunque julio y agosto sean meses de vacaciones y en los que es habitual que baje la asistencia al gimnasio, no descuides tu estado y conseguirás grandes beneficios. ¡Cuidarse en verano es fácil, como puedes comprobar!

FLEXIONES: NUEVAS FORMAS PARA SACARLES TODO EL PARTIDO

Las flexiones son unos de los ejercicios básicos a la hora de entrenar. Tanto es así que con el tiempo hay quien las descarta para apostar por máquinas u otros ejercicios. No lo hagas: ¡siguen siendo efectivas! Se trata de uno de los ejercicios más positivos que puedes realizar. Hoy vamos a ofrecerte variantes para que varíes su ejecución y hagas trabajar el tren superior del cuerpo.

Algo tan sencillo como cambiar la posición de las manos, o el equipo que usas, puede cambiar todo el ejercicio: se activan diferentes grupos musculares, haciendo que determinados músculos trabajen con más intensidad. Estos ejercicios harán trabajar más los pectorales, espalda, tríceps y deltoides.

Recuerda que tus manos deben de estar directamente bajo tus brazos y tu espalda, relajada mientras empujas el tronco. Has de bajar todo el cuerpo hasta el suelo de manera controlada, sin que caigan tus hombros. Y si lo necesitas, usa las rodillas para apoyarte sin dejar de mantener el cuerpo en la misma postura.

Flexión con balón medicinal: coloca un balón medicinal en tu mano derecha y haz una flexión. Cambia el balón a tu otra mano y haz otra flexión. Cambia el balón de mano tras cada flexión.

Flexión de tríceps: comienza en la posición clásica y empuja tu cuerpo hacia delante, manteniendo los codos a la altura de las costillas. Haz una flexión con los pegados pegados al tronco.

Flexión de empuje: cuando lleves el cuerpo al suelo, empuja tus omóplatos y codos hacia el cielo, soltando las manos del suelo. Mantén las manos unos centímetros por encima del suelo por un segundo y vuelve a la posición inicial. Procura no doblas la espalda mientras elevas el cuerpo.

Flexión de hombros: comenzando en la posición normal, empuja tus hombros hacia el techo habiendo una “V” con el cuerpo. Dobla los codos mientras mantienes los hombros elevados. Repítelo 10 veces antes de bajar los hombros.

Superman: tumbado bocabajo, lleva tus manos a los lados de tus glúteos. Eleva el pecho y las piernas hacia el cielo, estirando tus glúteos y la parte baja y media de la espalda. Aguanta un segundo antes de volver a la posición original.

Recuerda descansar entre 20-30 segundos entre cada ejercicio diferente, pero hacer todas tus repeticiones seguidas. Cada uno de estos ejercicios activa músculos diferentes, con lo cual podrás seguir realizándolos. ¡No te rindas y haz la serie entera! Cuanto más ejercites, más beneficios conseguirás.

Superalimentos que no pueden faltar en tu dieta

Si estás decidido a ir al gimnasio para perder peso, o si estás ya en una etapa en la que quieres definir tu físico o incluso comenzar a muscularte, no puedes dejar de vigilar la alimentación. Por mucho que te empeñes, sin una dieta apropiada no vas a conseguir los resultados apropiados. Por suerte, hay una serie de alimentos que son poderosos aliados en nuestra meta, mucho más eficientes. Introduce estos “superalimentos” con más frecuencia en tus comidas y verás los resultados.

 

Plátanos

Están repletos de fibra y potasio y se pueden comer sin ningún tipo de preparación, de manera rápida y sencilla. Son un tentempié ideal para comer de manera rápida y sencilla (incluso en el gimnasio) y con muchos nutrientes.

Huevos

Ideales para el desayuno o la comida: seis gramos de proteínas y apenas 72 calorías pro unidad. Además tienen un importante aporte de hierro y vitamina D: son imprescindibles en tu dieta.

Yogur griego

Un alimento que parece diseñado para los adictos al gimnasio: tienen el doble de proteínas que el yogur normal, pero con bastante menos azúcar. Además, y como todos los lácteos, son una buena fuente de calcio, para fortalecer tus huesos. Ideales para comer a media mañana o por la tarde, ya que tampoco requieren de ningún tipo de preparación.

Salmón 

Lo tiene todo: un buen aporte de proteínas, poca grasa y un sabor delicioso. Además, se puede comer de muchas maneras diferentes. Su aporte en omega-3 te ayudará a combatir inflamaciones y a tener los huesos sanos.

Espinacas

Popeye llevaba razón: las espinacas son excelentes para tu organismo. Se pueden preparar de decenas de maneras, tienen un aporte calórico muy bajo y están cargadas de hierro y vitamina K. Puedes combinarlas con pastas, ensaladas, legumbre…

Y no olvides otros alimentos que ya te hemos recomendado, como el Seitán. ¡Anímate e incluye más vegetales en tus dietas!

5 maneras en las que el ejercicio beneficia tu mente

El habitual dicho de “men sana in corpore sano” que tenían los griegos como máxima es algo a aplicar en nuestro día a día. Y el primer paso para ello es hacer ejercicio, entrenar y acudir al gimnasio. La regularidad en el entrenamiento no sólo trae beneficios a nuestro cuerpo: el ejercicio físico es muy positivo la mente, el carácter y la personalidad. No se puede obviar la cantidad de efectos beneficiosos que reportará a nuestras funciones cerebrales. Estos son sólo algunos de los puntos básicos que nos reporta, cosa que todos los que acuden a My Body Fitness conocen.

Aumenta tu confianza ya autoestima

Nada como verte mejor y más atractivo para hacerte sentir contigo mismo. Y el tener la disciplina de adaptarte a tus rutinas aumenta tu confianza y autoestima. Nada más indicado que comenzar a ir al gim para sentirte mejor y reforzar tu propia imagen, y evitar muchos problemas que trae la falta de autoestima.

Reduce el stress

El stress es inevitable en nuestra vida diaria. Podemos acumularlo de muchas y diferentes maneras: un día malo en el trabajo, una discusión en casa, un proyecto que no sale bien…. Y el ejercicio es la mejor manera de combatirlo. La actividad física genera grandes niveles de norepinephrina, una sustancia química que regula como responde tu cerebro al stress y te hace afrontarlo todo de manera más positiva.

Combate la ansiedad

Está demostrado: combatir la ansiedad con ejercicio funciona. Es uno de los primeros consejos que reciben aquellos con algún tipo de problema de ansiedad, ya que las endorfinas liberadas cuando entrenas te calman y hacen sentir mejor. Nada mejor que una buena sesión de cinta o elíptica cuando notes que comienzas a sentirte ansioso.

Mejora tu memoria

Los procesos mentales que se utilizan para aprender cosas nuevas son los mismos tanto a la hora de estudiar algo como de aprender rutinas nuevas y recordar tus ejercicios. Además, aprender a mantenerte enfocado en el gimnasio te ayuda también a estar centrado en un tema fuera de él.

Tener una mentalidad más positiva

Todo esto redunda en un cambio de actitud general. Cuando tienes más confianza y autoestimas, regulas tu ansiedad y tu stress, te sientes mejor y proyectas una imagen de persona positiva y con una buena mentalidad. Y hasta puedes animar a amigos a que se unan a tus actividades deportivas: un partido después del trabajo, un nuevo compañero en crossfit… cuantos más seamos, más nos divertiremos.

Soy nuevo: ¿qué debo de llevar al gimnasio?

Una de las preguntas más habituales cuando empezamos a entrenar en un gimnasio es “¿qué necesito llevar?”. Por suerte para todos, el equipamiento necesario para acudir a hacer nuestro ejercicio es mínimo, pero si es conveniente repasarlo para aquellos nuevos usuarios. Si estás pensando en comenzar a entrenar, este es el equipo básico que debes de traer a tu gim.

Ropa cómoda: no es necesario que escojas ropa cara para hacer tus ejercicios. Lo más importante es que no te molesten a la hora de realizar cualquier ejercicio: cualquier vieja camiseta y un pantalón de deporte de comodidad probada es lo mejor.

Calzado apropiado: no es necesario que utilices unas zapatillas muy acolchadas tipo running. Lo mejor para tu estabilidad es que sea un zapato que no levante mucho el talón. Eso sí: ¡lo principal es que comiences a entrenar! Puedes utilizar cualquier tipo de calzado deportivo convencional que tengas por casa.

Toalla: ¡imprescindible! No te sientes en ninguna máquina o banco sin poner la toalla previamente. Así ponemos una barrera entre nuestro cuerpo y el aparato, y  evitamos dejar sudor en equipamiento que usamos todos.

Otra toalla: si optamos por ducharnos en el gimnasio, necesitaremos otra toalla limpia, y algo más grande, para secar el cuerpo.

Botella de agua: si en tu gimnasio no hay fuentes en la zona de ejercicio, vas a perder más tiempo acudiendo a beber cuando lo necesites. Procura entonces llevar una botella de agua para una mayor comodidad.

Chanclas: si optas por ducharte en el gimnasio, lo mejor es que tengas unas chanclas para salir de la ducha. Es lo más higiénico tanto para ti como para el resto de los compañeros que utilicen las instalaciones, evitando andar descalzo por las duchas comunes.

Artículos de higiene: es útil y conveniente tener desodorante, algo de gel, algún tipo de artículo higiene íntima en el caso de las mujeres.

Guantes (opcional): no es necesario usarlos en todos los ejercicios. De hecho, el guante resta algo de agarre, y es preferible no usarlos para ejercicios de brazo. Aun así, es posible que alguna de las máquinas o mancuernas nos resulten un poco incómodas, por lo que es una buena opción tener y ponérnoslos o quitárnoslos según nos convenga.

Reproductor música y unos cascos baratos: a todos nos gusta hacer amigos en el gimnasio, pero no hay que olvidar que vamos a trabajar. Para hacerlo más ameno, puedes llevar tu móvil o un reproductor con música o podcasts y hacer la jornada más entretenida. Opta por unos cascos baratos para estas ocasiones: el movimiento requerido por el ejercicio puede que hacer que tengas que renovarlos cada poco tiempo.

Cuando estés a un nivel superior, puedes optar por llevar una comba, cinturones para levantamiento de peso y otros accesorios para gente que lleva más tiempo entrenando.  Y por supuesto… ¡no olvides llevar una bolsa de deporte para llevarlo todo!

¿Hay que prohibir los carbohidratos en tus cenas?

Todos los que realizamos algún tipo de dieta para adelgazar o mantener nuestro peso hemos  escuchado eso de “nada de carbohidratos por la noche”. Es posible que incluso lo hayas escuchado en boca de algún compañero de gimnasio. Pero… ¿qué hay de cierto en ello? ¿Es algo demostrado o es sólo un mito entre los adictos al fitness?

El primer punto que hay que recordar es que los hidratos de carbono son un nutriente esencial, y necesarios para el funcionamiento del cuerpo. Los carbohidratos son la principal fuente de calorías en cualquier dieta saludable, y no deben desaparecer de tu cocina, aunque sigas un plan de entrenamiento. Por supuesto, podemos obtener energía en alimentos con grasas saludables, pero sigue siendo necesario el aporte de arroz, cereales, y otros alimentos con un buen aporte energético.

Y además, influyen en la producción hormonal, incluida aquella de las llamadas “hormonas del bienestar”, cuya carencia lleva a bajones anímicos y estados de tristeza. Por tanto debemos concluir que la ingesta de hidratos es natural y necesaria en cualquier dieta, si bien con moderación en aquellos que siguen un plan entrenamiento.

Pero aquellos interesados en bajar peso escuchan una y otra vez que los hidratos te hacen engordar, siendo muy perjudiciales para tus metas, especialmente si estas son perder kilos, y especialmente en reducir la grasa abdominal. Y, como decimos, es muy habitual el consejo de evitar totalmente los carbohidratos a la hora de cenar entre los asiduos a cualquier gimnasio.

La idea básica detrás de esta creencia es que, dado que el metabolismo se ralentiza mientras duermes, es más fácil que transformes el exceso de calorías en grasa: el cuerpo no necesita quemar grasa al dormir. ¿Es esto cierto? ¿Hacemos bien al “demonizar” su consumo?

Un estudio reciente en Japón ha demostrado que si bien es cierto que durante la primera media hora el consumo de energía baja un 35%, esta se incrementa en gran cantidad durante el resto de la noche, especialmente, en la fase REM del sueño. Estudios similares también han demostrado que el gasto de energía realizado cuando dormimos es muy similar al que tenemos cuando estamos despiertos, salvo en casos de obesidad.

Por lo tanto, y a no ser que seas obeso, tu metabolismo va a ser constante durante el día y la noche. E incluso, en aquellos que siguen un plan de entrenamiento habitual, es posible que llegues a quemar más calorías durante tus horas de sueño y descanso, debido a tu metabolismo acelerado.

Esto significa que esos hidratos de carbono no se van a convertir en grasa mientras duermen, y que puedes incluirlo en tu dieta si así lo deseas, siempre de una manera controlada. Recuerda consultar siempre a tu nutriólogo para diseñar la dieta más apropiada a tus necesidades.

LOS MEJORES QUESOS PARA AÑADIR A TU DIETA FITNESS

Como sabéis, nutrición y fitness no son sinónimo de dietas estrictas carentes de cualquier sentido culinario y del placer. Todo lo contrario, gracias al fitness podemos abrazar rutinas más saludables de alimentación al tiempo que descubrimos nuevos sabores.

Precisamente, hoy vamos a hablaros de sabores que conoceréis de sobra, sobre uno de los alimentos que más variedades puede ofrecernos: el queso. Existe una oferta interminable de tipos de queso que podemos consumir.

Los nutricionistas suelen recomendar los quesos frescos a los curados, debido a su mejor aporte calórico, y que además, contienen menos materia grasa y de sodio, y una mayor dosis de agua. Además, son quesos mucho más digestivos. El motivo más profundo es que esa carencia de lípidos contribuye a una mejor absorción del calcio durante la digestión. Además, los quesos frescos contienen dosis considerables de vitamina B, magnesio, selenio y fósforo.

Ahora bien, no por ello debemos excluir otro tipo de quesos de nuestra dieta. La cuestión clave es saber programar las tomas para conseguir el resultado que necesitamos. Y es que, si lo que estamos buscando es ganar masa muscular, quizá otro tipo de quesos consumidos ocasionalmente pueden ayudar a dar un empujón a nuestra dieta, y de paso, no descuidar darnos un capricho. En ese aspecto, relajarnos también de nuestras rutinas alimenticias en el plano psicológico es muy importante.

Por eso, quesos como el parmesano a la variedad manchega, pese a contar con menos líquido y ser de digestión más pesada, tienen un aporte superior de proteínas y calcio con respecto a los quesos frescos. Algo parecido ocurre con el queso Gruyere o el Cheddar.

Otra de las ventajas tradicionales del queso para los que hacemos fitness es que su consumo puede diversificarse a través de multitud de platos. Si lo que preferimos es una dosis en solitario, podemos optar por emular a los franceses, es decir, tomar el queso como parte del postre. Con esta práctica vamos a conseguir varias cosas: saciarnos mucho más fácilmente gracias al contenido proteico del queso, y a la vez, mejorar nuestra higiene dental. El PH del queso combatirá la acidez bucal, previniendo así la aparición de caries. Eso sí, tampoco debemos abusar, pues como contrapartida, ese ataque a la acidez también se llevará a cabo a nivel digestivo, restando cierta efectividad a los jugos gástricos.

NO CONVIENE SUBESTIMAR LOS BENEFICIOS DEL AQUAGYM

En muchas ocasiones os hemos hablado de modalidades o disciplinas de fitness que se tienden a infravalorar por muchos (quizá por “los más ciclados”) y que no hay que subestimar. Entre estas podríamos colocar al aquagym. Puede parecer que este solo podría beneficiar a personas que buscan fortalecer sus músculos mínimamente al tiempo que favorecen su movilidad, por ejemplo, aquellos que buscan una rehabilitación específica, o en general, para ancianos o para embarazadas.

Sin embargo, el aquagym tiene ventajas de las que se pueden aprovechar a todo tipo de deportistas si se practican con una rutina adecuada. Lo cierto es que esta creencia se debe a las bondades de hacer ejercicio en el agua. Debido a su baja resistencia, cada movimiento que afrontamos requiere mucho menos energía para ser acometido, pero a cambio, el líquido nos ofrece un masaje drenante que estimula la circulación sanguínea y nos puede ayudar a perder grasa más fácilmente y a combatir la indeseada retención de líquidos.

Entonces, ¿en qué puede beneficiar a aquellos que se machacan con esmero y que tienen objetivos tan ambiciosos? ¿Por qué “perder el tiempo” en una clase de aquagym en lugar de seguir con rutinas más interesantes? Lo cierto es que la idea es saber elegir el momento en que más nos conviene, porque para aquellos de los que hablamos, esta modalidad es perfecta para recuperar la musculatura, asimilar esfuerzos efectuadas y afrontar nuevos entrenamientos con mejores garantías.

Evidentemente, los beneficios del aquagym también se extienden a quienes buscan prácticas más iniciáticas o por sus circunstancias no puedan someterse a ejercicios más intensos. Y es que el bajo impacto es perfecto para luchar, por ejemplo, contra los dolores de espalda o articulaciones, y para ayudar una recuperación mejor en el caso de estar lesionados.

A la vez, incrementaremos nuestra resistencia muscular y el tono de nuestro cuerpo gracias a la alta densidad del agua, mientras potenciamos la flexibilidad y la elasticidad. De nuevo, no conviene dejarse llevar por esa sensación en una clase de aquagym se gasta mucho menos, porque a la vez que hemos mencionado que los requisitos de energía que debemos aportar son menores, quizá esto no sea del todo tan cierto. Hay que tener en cuenta que podemos llegar a gastar hasta 700 kilocalorías por clase, dependiendo del ritmo de nuestro monitor. Por tanto, es otra práctica interesante para aquellos que busquen perder peso.