ANTIOXIDANTES, ¿QUÉ SON Y POR QUÉ NOS AYUDAN?

La nutrición es uno de los campos en los que los consejeros más se han multiplicado. Médicos y madres han sido sustituidos por una variedad de anuncios comerciales que nos indican que sustancias son más saludables, y dentro de estas, los antioxidantes están dentro del equipo titular (es complicado pasar por la sección de zumos de un supermercado y no leer esta palabra).

Tanto es así que hemos incorporado la palabra a nuestro vocabulario común, porque son beneficiosos, sí, pero desconocemos por qué y en qué medida. Para nosotros, amantes del fitness, son positivos porque retrasan la fatiga y la sobrecarga muscular. No podremos afrontar un plan de entrenamiento medianamente exigente con carencia de antioxidantes.

¿Y a qué llamamos antioxidantes? Se trata en realidad de todos esos compuestos químicos que anulan el efecto de los radicales libres del oxígeno. Se trata de moléculas que han perdido electrones y carga negativa, y esa melancolía química les hace muy promiscuas, es decir y valga la metáfora, quieren emparejarse con cualquiera y cuanto antes. Así es como los radicales libres introducen oxígeno en las células (oxidándolas), pudiendo producir alteraciones en el ADN y provocando cambios que aceleran nuestro envejecimiento. Hasta aquí la clase de química.

Los antioxidantes combaten este proceso y que los hayamos conocido relativamente pronto, no significa que antes no los tomásemos, sino que no éramos tan conscientes. Si no, atentos estos nutrientes que pueden aportárnoslos:

Vitaminas C y E. Los efectos de descuidar la Vitamina C son sobradamente conocidos. Algunas frutas que nos aportarán una dosis más elevada son la piña, el mango, el melón, kiwi, las fresas, el tomate (¿Fruta o verdura? He ahí otra cuestión) y hortalizas o verduras crudas. La vitamina E la podemos encontrar en los aceites de soja y oliva, en los frutos secos o en vegetales con hoja verde.

Zinz, Selenio, Cobre y Magnesio. Estos son los minerales más importantes que actúan como antioxidantes, y que podemos encontrar en un sinnúmero de alimentos, especialmente las carnes, pescados y mariscos.

Betacarotenos. Se trata de unos compuestos químicos que nuestro intestino delgado transforma en Vitamina A y que favorece el riego sanguíneo. Los podemos encontrar en las verduras y hortalizas de color verde o rojo-amarillento como la zanahoria, calabaza, espinicas, brócoli o berro.

Como bien sabéis, la dieta es un pilar fundamental que debemos tener en cuenta en nuestro entrenamiento, y en el caso de los antioxidantes, debemos cuidar de realizar ingestas diarias suficientes.