Lo que aún no sabes sobre el pilates

El pilates es el nuevo running. Rara avis todo aquél que no haya probado nunca.

Esta disciplina llego a nuestras vidas justo en el preciso momento en que empezaban a ser excesivamente sedentarias para ofrecernos un ejercicio moderado adecuado para cualquiera y que además de mejorar infinitamente a nivel postural nos promete un endurecimiento del tronco.

Repasamos lo que ya sabemos, que fortalece el core.

Efectivamente, la idea principal es que durante los movimientos nos concentremos en utilizar y mover los músculos del tronco. Toda la atención debe centrarse en controlar el cuerpo y fortalecer esa zona para así mejorar la postura y aliviar muchos de los dolores de espalda que nos atormentan habitualmente. Los músculos del core son el soporte central del cuerpo y al trabajar sincronizadamente también se previenen lesiones. El pilates es extremadamente efectivo: uno de los medios más completos y eficaces a la hora de trabajar la estabilidad del núcleo, la fuerza e incluso el equilibrio.

Flexibilidad

En una sesión de pilates se realizan movimientos que fortalecen cada músculo por grande o pequeño que sea de manera muy controlada. Es secreto está en desarrollar la musculatura uniformemente evitando crear desequilibrios entre grupos opuestos y sin olvidarse de aquellos músculos más pequeños que en otras disciplinas pasan desapercibidos y se les presta poca o nada atención. Mientras el yoga se centra en la flexibilidad en base a estiramientos, el pilates apuesta por crear las condiciones necesarias en tu cuerpo para permitir esa flexibilidad en base a la fuerza.

Relajación

Practicar pilates es equivalente a fortalecer la conexión entre cuerpo y tu mente mediante la respiración. La atención plena o como se le ha llamado en los últimos tiempos, el mindfullnes, y el bienestar mental se ven potenciados gracias a este deporte. De alguna manera, se podría decir que el pilates facilita la coordinación entre cuerpo y espíritu. La disciplina nos obliga a concentrarnos en nuestro interior en la duración completa del entrenamiento. La atención se centra en el detalle en cada movimiento, la forma y la ejecución son primordiales, no hay espacio para más en tu cabeza en ese, tu momento.

Estiliza

Ya de por sí, el pilates mejora la postura corporal lo cual nos favorece a todos pero es que, además como consecuencia del fortalecimiento de la musculatura tenemos que ésta consume más calorías mientras trabaja y por tanto nos ayudará a controlar nuestro peso. Es eficaz para todo aquel que quiera reducir algún centímetro en general. También es muy efectivo para mejorar el tono en tronco, brazos y piernas.

¿QUÉ HACER TRAS LAS VACACIONES? EN BUSCA DE LA MOTIVACIÓN PERDIDA

El descanso es una parte fundamental que ha considerarse dentro incluso del propio entrenamiento. Entre nuestras rutinas de entrenamiento como en períodos, tales como los que vienen tras la consecución de un objetivo, o sencillamente estacionales (las vacaciones de verano), contribuye a la asimilación del esfuerzo físico e incluye un componente psicológico muy importante. Descansar adecuadamente nos ayuda a recuperar y ganar la motivación necesaria para poder superarnos.

puedes con todoAhora bien, en el último caso que os comentábamos, el de las vacaciones durante un período más largo al que podemos estar acostumbrados dadas nuestras rutinas, puede ocasionar un quebradero de cabeza a la hora de volver al gimnasio, si es que, para empezar, no hemos perdido las ganas.

Vamos a intentar ayudaros a encontrar la motivación perdida con una serie de consejos. Para empezar, el ejercicio físico es en parte una manera de llegar a conocernos a nosotros mismos, de encontrar nuestras limitaciones y nuestras mayores virtudes. Inevitablemente, tras un periodo vacacional de varias semanas, la primera y más peligrosa referencia que tendremos antes incluso de comenzar a trabajar seremos nosotros mismos.

Mientras que nuestro cuerpo tiene una memoria más a largo plazo, nuestra mente suele más tener en cuenta las últimas sesiones. Por eso, la excesiva motivación puede llegar a ser tanto o más perniciosa que la ausencia de esta. No debemos volvernos locos porque tengamos remordimientos de haber perdido la forma y machacarnos para recuperar el terreno perdido. Todo lo contrario, deberíamos comenzar con una frecuencia de entrenos progresiva, tres o cuatro veces a la semana, dependiendo de cada nivel, y respetando más que nunca los descansos. Cuidado, del mismo modo, con pasarnos con la intensidad. Es más recomendable probar con aumentar el volumen.

Otra posibilidad es que estas semanas de necesitado descanso nos hayan arrancados las ganas de volver. En este caso te aconsejamos que primordialmente te centres en el propio entrenamiento, y no en sus resultados. Es decir, no te agobies por cumplir estrictamente una rutina de entrenamientos, ni por el tiempo. Márcate uno o dos días para acudir al gimnasio, optimiza el tiempo con circuitos asequibles en los que practicar muchos grupos musculares, y no olvides, ahora más que nunca, el calentamiento y los estiramientos.

En ambos casos, no debemos auto-flagelarnos con el pasado más inmediato, con la inactividad reciente o la posible pobre alimentación y excesos cometidos; y sobre todo, nos ayudará si nos planteamos nuevos objetivos a medio y largo plazo. Recordad, parafraseando a Zig Ziglar, que no hace falta ser grande para empezar, pero si hace falta empezar para serlo.