¿Hay que prohibir los carbohidratos en tus cenas?

Todos los que realizamos algún tipo de dieta para adelgazar o mantener nuestro peso hemos  escuchado eso de “nada de carbohidratos por la noche”. Es posible que incluso lo hayas escuchado en boca de algún compañero de gimnasio. Pero… ¿qué hay de cierto en ello? ¿Es algo demostrado o es sólo un mito entre los adictos al fitness?

El primer punto que hay que recordar es que los hidratos de carbono son un nutriente esencial, y necesarios para el funcionamiento del cuerpo. Los carbohidratos son la principal fuente de calorías en cualquier dieta saludable, y no deben desaparecer de tu cocina, aunque sigas un plan de entrenamiento. Por supuesto, podemos obtener energía en alimentos con grasas saludables, pero sigue siendo necesario el aporte de arroz, cereales, y otros alimentos con un buen aporte energético.

Y además, influyen en la producción hormonal, incluida aquella de las llamadas “hormonas del bienestar”, cuya carencia lleva a bajones anímicos y estados de tristeza. Por tanto debemos concluir que la ingesta de hidratos es natural y necesaria en cualquier dieta, si bien con moderación en aquellos que siguen un plan entrenamiento.

Pero aquellos interesados en bajar peso escuchan una y otra vez que los hidratos te hacen engordar, siendo muy perjudiciales para tus metas, especialmente si estas son perder kilos, y especialmente en reducir la grasa abdominal. Y, como decimos, es muy habitual el consejo de evitar totalmente los carbohidratos a la hora de cenar entre los asiduos a cualquier gimnasio.

La idea básica detrás de esta creencia es que, dado que el metabolismo se ralentiza mientras duermes, es más fácil que transformes el exceso de calorías en grasa: el cuerpo no necesita quemar grasa al dormir. ¿Es esto cierto? ¿Hacemos bien al “demonizar” su consumo?

Un estudio reciente en Japón ha demostrado que si bien es cierto que durante la primera media hora el consumo de energía baja un 35%, esta se incrementa en gran cantidad durante el resto de la noche, especialmente, en la fase REM del sueño. Estudios similares también han demostrado que el gasto de energía realizado cuando dormimos es muy similar al que tenemos cuando estamos despiertos, salvo en casos de obesidad.

Por lo tanto, y a no ser que seas obeso, tu metabolismo va a ser constante durante el día y la noche. E incluso, en aquellos que siguen un plan de entrenamiento habitual, es posible que llegues a quemar más calorías durante tus horas de sueño y descanso, debido a tu metabolismo acelerado.

Esto significa que esos hidratos de carbono no se van a convertir en grasa mientras duermen, y que puedes incluirlo en tu dieta si así lo deseas, siempre de una manera controlada. Recuerda consultar siempre a tu nutriólogo para diseñar la dieta más apropiada a tus necesidades.