¿Cómo evitar las agujetas?

Pocas son las personas que, al comenzar a hacer ejercicio, se libran de tener agujetas. Pueden llegar a ser bastante molestas e incluso dolorosas, y reducen la capacidad de movimiento de la zona afectada días después del entrenamiento. Te ofrecemos algunos consejos para evitarlas.

Nadie está a salvo de las temidas agujetas: pueden aparecer si comienzas a hacer deporte y no estás acostumbrado a ello o si aumentas la intensidad de tu sesión de entrenamiento. Incluso son atletas más acostumbrados a ejercitar su cuerpo sufren estas pequeñas roturas de las fibras, y aunque suelen durar tan solo unos días, son muy molestas e incluso pueden provocarnos fuertes dolores e impedir que hagamos actividades cotidianas. ¿Por qué lidiar con ellas cuando con unas pautas podemos evitarlas?

 

Consejos para no tener agujetas

Estira antes: Calienta todo tu cuerpo antes de hacer ejercicio, prestando especial atención a los músculos que tienen mayor implicación en las actividades que vas a realizar. Estos estiramientos tan solo te llevarán unos minutos y, además de ayudar a prevenir la aparición de agujetas, también hará que te evites posibles lesiones musculares.

  1. Adapta a tu cuerpo al esfuerzo: ¿Acabas de apuntarte al gimnasio? Entonces no es recomendable que, de llevar una vida sedentaria, pases a realizar largas e intensas sesiones de ejercicio. Aumenta progresivamente el tiempo que dedicas a hacer deporte, y procura que este aumento, tanto de tiempo como de intensidad, no supere el 10% por semana. De esta forma tu cuerpo se adaptará poco a poco a la nueva rutina a la que se va a someter.

2. Aumento progresivo del peso: Si vas a realizar ejercicios de fuerza con pesas, es mejor que hagas muchas repeticiones con menos peso que menos repeticiones con más peso. Aumenta poco a poco el peso que incorporas a tus rutinas para no someter a un sobreesfuerzo a tus músculos.

3. Estiramientos también después de la sesión: No ceses de golpe tu entrenamiento. Una vez hayas terminado los ejercicios, ya sean de tipo aeróbico, anaeróbico o una combinación de ambos, enfría los músculos poco a poco mediante estiramientos. Estos pueden ser los mismos que realizaste al comienzo de la sesión y, nuevamente, ayudarán a evitar lesiones y esas dolorosas agujetas.

Si incluso tras tener en cuenta estos consejos, irremediablemente las agujetas han aparecido no te preocupes, porque como decimos es algo normal en la práctica de ejercicio. Procura descansar y no volver al gimnasio hasta que los dolores hayan desaparecido.

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