Ir acompañado al gimnasio, ¿la mejor opción?

Algunas personas, cuando llega la hora de ir al gimnasio, lo hacen junto a un amigo o familiar con el que entrenar. Sin embargo, otras prefieren entrenar solas debido a los inconvenientes que esto puede suponer. Ambas opciones presentan ventajas y desventajas, ¿quieres conocerlas y saber si es mejor que entrenes solo o acompañado?

Ventajas y desventajas de entrenar en el gimnasio acompañado

Estás pensando en apuntarte al gimnasio y un amigo o familiar te dice “¡Me apunto contigo!”. Antes de tirarte a la piscina y comprometerte a un entrenamiento y a una rutina conjunta, debes conocer algunas ventajas e inconvenientes de entrenar acompañado. El primer pensamiento que nos puede venir a la cabeza es que así nos aburriremos menos, pero son más las opciones que debes valorar.

¿Cuáles son las ventajas de ir al gimnasio acompañado? En primer lugar, hay que señalar que el entrenamiento se te hará más ameno ya que mientras lo realizas podrás conversar y compartir impresiones con tu compañero. También te será de ayuda en ejercicios en los que puedas necesitar a otra persona y podrá corregirte si cometes algún fallo: te colocas mal en una máquina y él se da cuenta, no haces bien los abdominales… Entrenar acompañado es una forma de que los dos os estimuléis mútuamente y que la motivación, al ser algo que compartes con otra persona, sea aún mayor.

Aunque en un principio ir al gimnasio junto a otra persona solo parezca tener cosas positivas, hacerlo solo también las tiene. En primer lugar, las distracciones serán menores y estaremos totalmente concentrados en nuestro entrenamiento y en nuestros objetivos. También tendrás que esperar menos cuando quieras ocupar una máquina o disponer de pesas. Esto es algo bastante a tener en cuenta, sobre todo si tu hora de ir al gimnasio es por la tarde y hay mucha gente entrenando. Por último, hacer tu rutina solo hace que puedas anticipar qué vas a hacer cada día y pensar tu plan de entrenamiento sin necesidad de contar con otra persona.

Vemos, por tanto, que son dos opciones con partes positivas y negativas. Si tienes una buena relación y suficiente confianza con la persona con la que te vas a apuntar, ¡adelante! Pero si no… ¿has pensando en entrenar solo? Desde luego lo último que se busca al ir al gimnasio es tener disputas o tensión con tu compañero de entrenamiento, así que piénsatelo mucho antes de decir que sí a tu familiar o amigo.

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