LOS MEJORES QUESOS PARA AÑADIR A TU DIETA FITNESS

Como sabéis, nutrición y fitness no son sinónimo de dietas estrictas carentes de cualquier sentido culinario y del placer. Todo lo contrario, gracias al fitness podemos abrazar rutinas más saludables de alimentación al tiempo que descubrimos nuevos sabores.

Precisamente, hoy vamos a hablaros de sabores que conoceréis de sobra, sobre uno de los alimentos que más variedades puede ofrecernos: el queso. Existe una oferta interminable de tipos de queso que podemos consumir.

Los nutricionistas suelen recomendar los quesos frescos a los curados, debido a su mejor aporte calórico, y que además, contienen menos materia grasa y de sodio, y una mayor dosis de agua. Además, son quesos mucho más digestivos. El motivo más profundo es que esa carencia de lípidos contribuye a una mejor absorción del calcio durante la digestión. Además, los quesos frescos contienen dosis considerables de vitamina B, magnesio, selenio y fósforo.

Ahora bien, no por ello debemos excluir otro tipo de quesos de nuestra dieta. La cuestión clave es saber programar las tomas para conseguir el resultado que necesitamos. Y es que, si lo que estamos buscando es ganar masa muscular, quizá otro tipo de quesos consumidos ocasionalmente pueden ayudar a dar un empujón a nuestra dieta, y de paso, no descuidar darnos un capricho. En ese aspecto, relajarnos también de nuestras rutinas alimenticias en el plano psicológico es muy importante.

Por eso, quesos como el parmesano a la variedad manchega, pese a contar con menos líquido y ser de digestión más pesada, tienen un aporte superior de proteínas y calcio con respecto a los quesos frescos. Algo parecido ocurre con el queso Gruyere o el Cheddar.

Otra de las ventajas tradicionales del queso para los que hacemos fitness es que su consumo puede diversificarse a través de multitud de platos. Si lo que preferimos es una dosis en solitario, podemos optar por emular a los franceses, es decir, tomar el queso como parte del postre. Con esta práctica vamos a conseguir varias cosas: saciarnos mucho más fácilmente gracias al contenido proteico del queso, y a la vez, mejorar nuestra higiene dental. El PH del queso combatirá la acidez bucal, previniendo así la aparición de caries. Eso sí, tampoco debemos abusar, pues como contrapartida, ese ataque a la acidez también se llevará a cabo a nivel digestivo, restando cierta efectividad a los jugos gástricos.

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