TRAS LA NAVIDAD, LLEGA EL MOMENTO DE PERDER ESA GRASA DE MÁS EN EL GIMNASIO

Salvo los que hayan mantenido sus rutinas de fitness y nutricionales a rajatabla, quien más o quien menos nos hemos permitido alguna concesión, perdiéndonos sesiones o sucumbiendo a los encantos culinarios con los que nuestras familias nos tientan cada Navidad.

Ahora llega el momento de volver a ejercitarnos en el gimnasio, y seguramente las sensaciones no sean las mismas que a mediados de diciembre, e incluso, para los que más se hayan sobrepasado, estén pensando en cómo perder esa incómoda grasa de más que han ganado. Los hay también que como propósito de año nuevo vuelven al gimnasio o acuden por primera vez para paliar los efectos navideños.

Para empezar es conveniente decir que cada caso, cada cuerpo, gestiona sus recursos de forma diferente. No hay que desmoralizarse por el hecho de que llegue febrero y creamos que seguimos igual. Con las rutinas adecuadas podremos ir paulatinamente afinando sin que nos entren las prisas.

Debemos introducir ejercicios genuinamente aeróbicos en nuestras rutinas. Ahora bien, tenemos que estar pendientes de no sobrepasar ciertos límites, sobre todo si lo que queremos es mantener nuestra masa muscular.  Como ya os hemos contando en más de una ocasión, este tipo de ejercicios como el running o la natación, practicados a una intensidad baja durante tiempos elevados harán que tendamos a tonificarnos, perdiendo peso sí, pero no solo será grasa. A largo plazo pueden provocar que desarrollemos cierta resistencia a liberarnos de los lípidos. Y es que, simplificando, cuando sometemos al cuerpo a muchas horas de entrenamiento, este entiende que ha de atesorar y racionar las reservas de grasa con mucho más mimo.

Por eso, debemos combinar ese tiempo limitado de ejercicio aeróbico con momentos de más intensidad a base de entrenar con cargas o de otras modalidades que nos exijan más fuerza o realizar esfuerzos más intensos durante intervalos breves. Los ejercicios de CrossFit, por ejemplo, nos irán como anillo al dedo.

El aspecto nutricional también es fundamental. Debemos reducir las dosis de kilocalorías por debajo de las que consumamos, pero de un modo preciso y saludable, sin pasar hambre o prescindir de alimentos básicos. Es un buen momento para olvidarnos de alimentos más perniciosos que nos aporten grasas o carbohidratos en exceso. Reducir el consumo de alcohol también contribuirá a nuestra meta. Poco a poco, y respetando nuestras rutinas, iremos despojándonos de las grasas de más para plantearnos nuevos objetivos.

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