¿PARA QUÉ SIRVE UN PULSÓMETRO?

Los monitores de frecuencia cardíaca o pulsómetros han pasado en un par de décadas de ser un gadget exclusivo de los deportistas de alta competición, a que cualquier hijo de vecino pueda controlar valores cardíacos avanzados que jamás sospechó que existían.

Como sabréis ya, su función más importante es la de mostrarnos las pulsaciones o latidos que nuestro corazón realiza por minuto, ayudándonos a determinar la intensidad cardiovascular del esfuerzo que estemos afrontando. Nos puede ayudar tanto a nivel aeróbico como anaeróbico. Ahora bien, contar con esta información no significa que la utilicemos de forma útil. Un pulsómetro puede llegar a ser un instrumento muy útil que ofrece muchas posibilidades para averiguar el fitness cardiovascular y la personalización de las sesiones de entrenamiento, pero para ello es necesario tener presente algunos otros factores.

Para empezar, debemos conocer cuál es nuestra frecuencia cardíaca máxima. Existen varias fórmulas para descubrirla, como restar a 220 (para los hombres) y 226 (para las mujeres) nuestra edad; o a 205 la mitad de nuestra edad. Una tercera opción algo más compleja es calcular el 80% de nuestra edad para los hombres y el 70% para las mujeres para los números 214 y 209 respectivamente (es decir, multiplicar nuestra edad por 0,7 ó 0,8).

¿Por qué es importante esto? Se trata del primer paso para hacer de nuestro pulsómetro un instrumento útil. Si estáis en un nivel más avanzado, es posible y quizá recomendable calcular vuestra frecuencia máxima en base a un esfuerzo máximo. Y es que en función de nuestra evolución y del estado de forma, la frecuencia cardíaca varía, y alcanzar el máximo es mucho más complicado cuanto más en forma se está.

Con la frecuencia cardíaca máxima podremos calcular las zonas de entrenamiento, que son los intervalos de pulso a los que funcionamos entrenando (cuando realizamos un esfuerzo, el pulso no sube repentinamente, sino que va estacionándose en esas zonas). Esto es increíblemente útil, pues dependiendo de la zona en la que nos encontramos al hacer ejercicio, nuestro cuerpo realiza unos procesos determinados y bien diferentes. Gracias a estas, podremos plantear qué aspectos físicos queremos potenciar a través del ejercicio.

Solo un entrenador, o un conocimiento de uno mismo con años de experiencia, podrán guiarnos sobre cuánto tiempo debemos dedicar a cada zona en función de los objetivos que nos hayamos marcado. Debemos tener esto muy en cuenta a la hora de comprar un pulsómetro, o podemos llegar a encontraremos con un gran número de funciones que no sabremos cómo interpretar.

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