RENDIMIENTO Y ALCOHOL: QUE NO TE ENGATUSEN

Hoy vamos a atrevernos con uno de los temas más polémicos en el aspecto nutricional de nuestro entrenamiento. ¿Hasta qué punto el consumo de alcohol puede resultar beneficioso o perjudicial?

En los últimos años, se han sucedido, se suceden y se sucederán estudios apoyando tanto el consumo moderado de bebidas alcohólicas por una parte, como la completa abstención por otra, en relación sobre los efectos que tiene para la salud. En nuestro caso, al estar sometidos a un entrenamiento que busca lograr unos resultados en concreto, consumir alcohol afecta de una forma directa al rendimiento.

Claro está, como ocurre con todos los alimentos, dependerá de las cantidades consumidas, de ahí todas esas fuentes que han llegado a calificar de beneficioso el consumo de este tipo de bebidas por los nutrientes que aportan. No obstante, a la hora de poner pros y contras en la balanza, es mucho más recomendable para nuestro rendimiento evitar por completo el consumo de alcohol. Vamos a enumerar esas desventajas de su consumo para que las tengáis en cuenta la próxima vez que se os enumeren o justifiquen su consumo.

Hidratación. El consumo de alcohol afecta al trabajo de nuestros riñones y tiene un impacto negativo en la hidratación de nuestro cuerpo. Los riñones demandan agua acumulada para metabolizar el alcohol cuando debería ser utilizada para procesar otras substancias. Por tanto, reducir o eliminar su consumo ahorrará a nuestro organismo trabajo y agua.

Síntesis de proteínas. De igual modo, el alcohol supone un impacto muy negativo para el anabolismo de nuestro cuerpo, restando eficiencia a la absorción de proteínas en concreto, y a la asimilación del resto de nutrientes. Es decir, el alcohol diezma de forma directa la cantidad de proteínas que se convierten en tejido muscular, y por tanto, no solo afecta al crecimiento de la masa, sino a la propia recuperación de los músculos.

El dilema cardiovascular. Existen algunas bebidas, como el vino tinto que enumeran ciertos beneficios cardiovasculares, no obstante, el consumo general de alcohol acarrea más desventajas que ventajas para los procesos aeróbicos, atacando a la actividad de nuestro corazón.

De la misma manera  termina afectando a nuestro trabajo de fuerza e intensidad al limitar el metabolismo de los carbohidratos haciendo que la fatiga aparezca mucho antes y comprometiendo nuestros límites. De este punto se deriva el verdadero interrogante. No debemos confundir aquellas fuentes que dicen que no es tan pernicioso como las que recomiendan su consumo para mejorar nuestro rendimiento. Tenemos más que perder que ganar.

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